sábado, 25 de junio de 2011

Susy, nuestra amiga guacamaya


La primera impresión de ver una guacamaya posada en el alero de la casa del vecino es asombro. Una de ellas, quienes nos tienen acostumbrados a acompañarnos en Santa Mónica con sus coloridos plumajes y estruendosas alharacas, esta vez había decidido abandonar la seguridad que le brinda el aire para detenerse en lo que para cualquiera sería un peligroso aposento. 

Su belleza me invitó a fotografiarla desde mi ventana varias veces. De frente, de lado, con las alas entreabiertas, picando el duro cemento y de todas las formas posibles, con ese color rojo intenso que cubre su cuerpo matizado con verdes, azules y amarillos resultaban un espectáculo. Le cantamos e hicimos ruidos graciosos, silbamos y llamábamos insistentemente. Nos quedamos con la alegría de haber visto de cerca un animal tan hermoso.

Sin embargo, el caluroso mediodía del 24 de junio fue convirtiéndose en una fresca tarde, para darle paso a una nublada y húmeda noche. El problema era evidente: la guacamaya seguía ahí, al borde de un techo, en el mismo lugar por más de seis horas, sin agua ni alimento. La reacción inmediata fue preocuparnos, seguíamos llamándola desde la ventana, ya con cariño, ofreciéndole un lugar para pasar la noche. No aceptó. Las conclusiones a las que llegamos eran que estaba herida o se había escapado de alguna casa cercana.


Un pajarito ayudó a salvar la guacamaya

Mientras mi mamá rezaba y yo seguía inventando ruidos desde la ventana para atraerla, mi novia (@MateGonzalezJ) inició una campaña agresiva para buscar ayuda a través del Twitter la cual incluía la descripción detallada de la situación y algunas fotos. Claro, unos cuantos se solidarizaron pero los minutos seguían pasando y nadie sabía cómo ayudar. Llamamos a los bomberos… “ellos vienen a bajarla”, comentamos. Después de hablar con los bomberos de Valle Abajo, quienes nos indicaron que la unidad que atendía casos con animales era en Plaza Venezuela, nos comunicamos rápidamente con ellos y la respuesta fue: “en 10 o 15 minutos estamos allá”. Pacientemente esperamos 15, 20…40 minutos. Nunca llegaron.

Ya era tarde, me uní a la campaña por twitter (@LuisMakencie) y coloqué fotos y comentarios mientras, incapaz de hacer algo, la veía desde la misma ventana. Recibí algunos “RT” y comentarios, de nuevo solidarios con la guacamaya pero sin mayor aporte en la solución. Avanzadas las horas, me escribió @mbpadron, a quien conozco sólo por la red social y me sugirió contactara a @irkaflor. Le escribí preguntando si sabía cómo podía ayudar a la guacamaya y seguimos con nuestra ofensiva mediática…sin resultados.

Entrada la madrugada comenzó a llover. Nos asomamos a la ventana y ahí estaba, con la cabeza bien unida al cuerpo, emparamada y tranquila. Nos sentimos culpables por no poder ayudarla, mi mamá seguía rezando y le colocó un nombre: Susy. Dicen que cuando le colocas nombre a un animalito se convierte en tu mascota, así la sentíamos. 

Amaneció y tenía una mención en el twitter de @irkaflor. “Buenos días…Fundación @plumasycolas. Ayudan con las guacamayas. Suerte”. Era la luz en 70 caracteres. Les escribí un tweet y los busqué por la red. En menos de media hora ya me había comunicado con la Dra. Gracia pero no todo estaba resuelto, ellos no podían ayudarme a subir al techo y rescatarla.

Inicia la operación Rescate a la Guacamaya.

Le toqué la puerta a la vecina, quien debe tener no menos de 80 años, su respuesta era de esperarse: “Si quieres pasa, pero te tienes que subir tú porque yo aquí estoy sola”, es lo que puedo parafrasear del encuentro. Vine a mi casa a buscar los implementos: unos guantes de lona y cuero que guardaba desde el servicio comunitario en la USB, una chaqueta gruesa, una toalla, una sábana y una funda. Iba a ser un trabajo difícil pero me lancé a la aventura. Al llegar frente a la casa de nuevo, estaba llegando el nieto de la señora, pedir más era demasiado, así que le expliqué la situación y nos dimos la tarea de llegar al techo del segundo piso de la casa. Siendo Susy la protagonista de esta historia, no me extenderé contando cómo nos arrastramos por varios techos utilizando una vieja escalera de la vecina; pero lo importante es que llegamos y Susy seguía ahí.

No se resistió a la captura, ya estaba vencida por las horas de espera y la deshidratación. Incluso, se puede decir que fue fácil meterla en la funda si no tomamos en cuenta que me agarró el antebrazo (aún con la chaqueta) y me rompió un poco la piel… Como pudimos bajamos del techo.

Ya en casa

Mi mamá estaba muy contenta cuando llegué de nuevo a casa, no sólo había bajado sano y salvo del techo sino que además traía a Susy conmigo. La pusimos en la bañera con frutas, agua, pan, arepa y leche, tal vez Susy pensó que no soportó más y había llegado al cielo de las guacamayas. Se veía confundida pero era notable que estuviera más tranquila. Mi mamá me abrazó, lo habíamos logrado. Mate se alegró al saber que ya Susy estaba a salvo e incluso me llamó “héroe” al venir a mi casa a conocerla, su encuentro fue emotivo. 

Pasamos el resto del día cuidando que comiera y estuviera bien. Haciendo bullicios que ella respondía, sentados en el piso o gateando para verla mejor y hacerle compañía; hasta nos alegramos cuando hizo pupú por primera vez. Era una mascota para los tres; pero no hay espacio para una guacamaya en nuestro apartamento ni mucho menos alguien que le pueda prestar atención todo el día. Investigué un poco sobre su especie, es una guacamaya bandera (Ara Macao) extinta en varios países, la más delicada entre muchas e incluso el ave nacional de Honduras.

Final feliz

El resto de la historia ya deben imaginarlo, hablé con la doctora Grecia y vino en la tarde a mi casa. Lo que no deben imaginar es que la doctora entró, le puso la mano, dijo “la patica” y Susy se subió como si la conociera de toda la vida.  Nos dijo que estaba muy sana y fuerte, sin duda ha sido muy bien cuidada y se había perdido, “el dueño debe estar sufriendo”.
Se la llevaron a un refugio abierto, la cuidará el Sr. Vittorio, quien vino a acompañar a la doctora y tiene varias docenas sueltas en su casa. Están dispuestos a regresarla a su dueño si éste apareciera. Lo importante es que le encontramos un hogar, con alguien que sabrá muy bien qué le gusta, cómo tratarla y cómo hacerla sentir bien.

Antes de escribir esta historia escribí en twitter “Debemos estar contentos. Salvamos al animalito. Guacamaya bandera ya tiene hogar @irkaflor @plumasycolas @mbpadron @MateGonzalezJ”, me faltó decir Gracias.

Susy no es el primer animalito que ayudamos, antes que ella fueron Fe y Simo (por ser feísimos al nacer), dos pajaritos que nacieron en nuestra jardinera y alimentamos durante varios días hasta que decidieron partir; de vez en cuando nos visitan. También está una perrita que encontramos en el sótano de Parque Central hace bastante tiempo y en pocos días ya tenía una casita donde ahora vive felizmente. Traten de ayudar a los animales, al final del día es una experiencia realmente gratificante que nos hace crecer como personas y nos hace sentir que existimos por algo.

miércoles, 26 de mayo de 2010

A propósito de Sudáfrica 2010: Raymond Domenech

A medida que se acerca el Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010 voy entendiendo menos las decisiones de Raymond Domenech, Director Técnico de la Selección Francesa de Fútbol. Sería una falta de respeto, no sólo con él sino con todos nuestros jugadores y fanáticos plasmar en mi blog todo lo que pienso de su persona.


¿Qué es lo primero que usted piensa al escuchar nombrar a Domenech?

Apostaría mi alma al diablo porque usted responderá de manera fulminante algo relacionado con astros, estrellas, signos zodiacales, brujería y hasta sacrificios en Sorte. Sólo un pequeño grupo sentenciará que es el DT de Francia, antes de continuar con el pensamiento de la gran mayoría, el carajo es una especie de Walter Mercado del fútbol.

Para que tengan un poco más de información sobre el sujeto, debo contarles que es francés (Lyon, 24 de enero de 1952), de padres españoles y ex jugador de fútbol. Inició su carrera como jugador en el año 69 con el Olympique de Lyon y se retiró en el año 84 vistiendo la camiseta del Girondins de Bordeaux. Al siguiente año inicia su carrera como entrenador en un pequeño Club, el Mulhouse, tras 4 años en esa labor salta a dirigir el Olympique por la misma cantidad de tiempo. Del 93 al 2004 toma las riendas de la selección francesa sub-20 siendo sorprendido en el 2004 con la noticia de sustituir a Jacques Santini para dirigir al equipo galo.

En el mundial Alemania 2006, fue severamente criticado por problemas personales con los jugadores, principalmente al no convocar al Principito de Mónaco Ludovic Giuly y sentar a David Trézéguet hasta el fatídico penalty de la final. Participó en la Euro 2008 sin superar la barrera de cuartos de final.

Para sorpresa de muchos, incluyéndome, fue ratificado por la Federación en 2006 y sigue a la cabeza de Les Bleus.

A lo largo de su carrera ha hecho evidente su inclinación hacía la astrología y la importancia que tiene en la toma de decisiones para el equipo. Llegando a responder a la prensa que ciertas ausencias respondían a desequilibrios de energía producto de acumulaciones de signos zodiacales en el equipo. (En pocas palabras, hay muchos Capricornios en el equipo).

¿Por qué sería diferente este mundial?

Aparentemente, no hay ninguna razón para que el caballero cambie su manera de pensar, por eso Benzema no fue convocado y tras el problema de glóbulos rojos de Lass Diarra decide no tomar a Vieira. Se queda con 23 seleccionados, todos grandes jugadores; pero bastaría ver qué signo son o en qué órbita se encuentra alguna luna de un planeta lejano para ver si toman minutos en la cancha.

Seis años han transcurrido con Raymond Domenech a la cabeza de La Selección y el único decoro que ha conseguido es poner en su contra a jugadores, prensa y fanáticos. Todos menos la Federación. En Francia, el 79% de la población no está de acuerdo con Domenech como DT y 91% rechaza dejar fuera a Karim Benzema. El jugador del Real Madrid habría quedado fuera porque Domenech considera que es más producto del Marketing que de buen fútbol. ¡Por Dios!

En términos futbolísticos, está claro que Francia tiene las piezas, su Liga sigue creciendo y tomando espacios importantes en competencias internacionales, los fanáticos seguimos apoyando al equipo desde cualquier rincón del planeta, hay calidad, experiencia y La Copa de 1998; pero falta algo, una dirección correcta por un entrenador que oxigene nuestro equipo, combinando la experiencia, el buen fútbol y las nuevas generaciones sin importar si son Leo, Virgo o Sagitario.

@LuisMakencie

lunes, 17 de mayo de 2010

Dame tu currículo

Es difícil saber cuántos individuos componen una familia venezolana promedio, más aún lo es calcular el número de personas que éstos han conocido y con cuáles mantienen una relación, sumarle además la cantidad de gente que nosotros conocemos o estamos por conocer es una tarea imposible. Debido a la dificultad de este cálculo, resulta irrealizable cuantificar el número de personas que, una vez te gradúes, dirán “dame tu currículo”.

Me llama la atención que después de haber impreso y enviado por correo electrónico un número asombroso de currículos, no sólo sigo desempleado sino que únicamente un mínimo porcentaje de ellos ha llegado a las manos indicadas.

Entiendo perfectamente que estoy recién graduado y que la situación del país está realmente complicada; pero el fenómeno es impresionante. De 10 individuos que me preguntan qué estoy haciendo (a los cuales respondo: buscando trabajo), 6 reaccionan de manera casi inmediata: “dame tu currículo”. Eso representa el 60% de las personas con las que interactúo.

Lo impresionante no es el número de personas o el porcentaje que responde de esa manera sino la cantidad que lo hace de forma infértil.

Según esta experiencia, me he tomado la libertad de crear una pequeña lista de individuos que solicitan tu hoja de vida, tratando de analizar por qué lo hacen.

1.- Los que son: están de primeros en la lista ya que al solicitar tu currículo lo hacen porque tienen una vacante identificada o un cargo dentro de una empresa que podría solicitarte como empleado. Con ellos existe una posibilidad real de empleo.

2.- Los que quieren ayudarte: son personas que te tienen alta estima y por ende tratan de auxiliarte haciendo llegar el papelito a cuantas manos sea posible; sin embargo no tienen decisión en el problema y resultan potenciadores del campo de búsqueda. Estoy agradecido con ellos.

3.- Los comprometidos: en este punto la palabra compromiso toma un significado negativo, son los que creen que deben pedirte el currículo para no quedarte mal y una vez lo tienen éste ocupa un lugar en la última gaveta de sus escritorios. También puedes llegar a ellos a través de los que quieren ayudarte y no les gusta decir que no.

4.- Los poderosos: te piden el currículo para que pienses que ellos forman parte del primer grupo, sin embargo no tienen ni voz ni voto para darte empleo. Este selecto grupo se cree “chivo” de la compañía pero nada más alejado de la realidad. No has dado media vuelta y ya tu currículo ha desaparecido, son los que te llamarán cuando se enteren que tengas trabajo para decirte que te consiguieron algo y mantener su falso estatus.

La lista podría extenderse si definimos a fondo las cualidades de cada grupo, sin embargo esa no es la idea. Dejo una lista balanceada con individuos que impactan de manera positiva y los que fastidian la incansable búsqueda de nuevas oportunidades. Lo importante es que estés al tanto que si estás buscando trabajo muchos te pedirán el currículo y no verás fruto de la búsqueda. Por el contrario, si alguien te dice que está buscando trabajo, no te comprometas pidiendo un currículo si luego lo vas a botar o engavetar, hazlo porque realmente quieres ayudar.

Que Dios me castigue si a lo largo de mi naciente carrera formo parte de alguno de los dos últimos grupos. Por los momentos no solicitaré currículos, con el mío tengo.

jueves, 6 de mayo de 2010

Registrar el Título Universitario: un trámite que dura 6 horas



En el siguiente relato contaré, de manera resumida, cómo superé la telaraña burocrática del Registro Principal del Distrito Capital. Para nada es una tarea sencilla pero si eres común, como yo, estas líneas van a ayudarte. Estoy seguro.

Antes de comenzar debemos dejar claro que para continuar la lectura es necesario cumplir uno de estos requisitos: usted está convencido que quiere registrar el papelito que le dieron al culminar sus estudios o ya lo registró y sólo quiere distraerse con la lectura unos minutos. Aclaro esto porque sé que si le queda una mínima duda sobre registrar su preciado tesoro, abandonará dicha empresa mucho antes de terminar de leer mi maratónica jornada y no quiero sentirme culpable por eso.

El día comienza antes de salir el sol

El terminal de mi cédula de identidad es 1 y me corresponde asistir al Registro un día lunes de mi preferencia, así lo hice. Organicé una agenda casi vacía para no dejar alguna tarea pendiente y decidí que yo mismo haría el trámite.

El domingo anterior dejé a la mano mi título de ingeniero, un bolígrafo, mi cédula laminada y 370 Bs. en efectivo. Eso sería suficiente.

A las 5 de la mañana del lunes sonó Llamado de Emergencia, estuve tentado a darle al botón rojo de mi celular y esperar otra semana la llegada de una nueva oportunidad pero vencí mi lado oscuro y me levanté de un sopetón. Recuerdo que, en mi obsesión con los números, pensé ¿cuántos estarán despiertos a esta hora? y sólo pude contar a mi cuñada, su familia, dos amigos que viven en Guarenas y el abuelo de una amiga que se despierta puntualmente a las 3 de la madrugada todos los días de su vida.

A las 5:20am ya estaba parado en la esquina de mi casa, seguía oscuro. Durante el recorrido, no mayor a 50 metros, sentí sobre mi espalda la mirada nerviosa de mi mamá. Es sorprendente lo oscura y sola que es Santa Mónica a esa hora. Con tanta vaina que uno ve y escucha no puedo negar que me encomendé a Dios.

A las 5:25 me monté en el taxi, manejaba un señor cuyo acento lo delataba como andino. La conversación fue fluida y variada con Reinaldo Armas sonando en la radio. Desembolsillé 40 Bs, como habíamos acordado y en 10 minutos ya estaba en la esquina La Pelota de la Avenida Urdaneta donde comenzaba la cola.

Señor, ¿esta es la cola para registrar el título? – Sí. Me coloqué detrás de él. No tardó en aparecer un tipo con una silla plástica. Dos mil pa´ ti, gratis pa´ mi hasta los 8:30. – Negativo, gracias. Me ofreció realizar el trámite por un módico precio pero si ya estaba ahí, no hacía falta. Durante la siguiente hora continuaba llegando gente mientras el sol nos daba los buenos días. Todos recibían la misma oferta, la mayoría aceptaba el asiento y ninguno lo contrató como gestor.

Noté que a pocos pasos había un kiosco abierto y lo acababan de surtir con el diario deportivo de Venezuela. Me acerqué, lo atendía un señor que sin duda supera los 150 años y compré, por 5 Bs, el Meridiano y un bolígrafo porque el mío ya había desaparecido. Volví a mi lugar en la fila.

A medida que avanza el reloj, el tráfico en la avenida se va complicando, comienzan a pasar los vendedores de café, manzanilla, avena, fororo…y un pregonero me ofreció “La Noticia”. Se escapó el líder de Los Invisibles. – Aquí con real cualquiera se vuelve invisible. Mi afirmación lo marcó y cambió su pregonar por el mío sin pagarme los derechos de autor.

La cola comienza a moverse, hay esperanza

A las 7:05am la cola cobra vida y los individuos comienzan a levantarse como guiados por un redoblante, para no estropear la coreografía esperé que se levantara el señor de adelante y me levanté de la escalera de una tienda donde me había ubicado.

En la puerta del Registro nos esperaba un “Pachecho” para revisar que las cédulas terminaran en el número correspondiente a la jornada. El joven, como casi todos los porteros del país es inquebrantable y ejerce su función con poca amabilidad. Dado que yo cumplía con el único requisito superé la pequeña puerta y continué, sin dejar de notar que ante el centinela quedaban varios madrugadores que por falta de información habían perdido su tiempo.

Guiado por la misma cola, al mejor estilo del ganado, superé dos niveles por las escaleras hasta llegar a una sala con 35 sillas azules. No alcancé a sentarme y me tocó esperar pegado a la pared del fondo. Al final de la sala se abrió una puerta de donde salió un joven con cara de trasnochado para dar las instrucciones. No pierdan el orden en el que están. Cuando yo entre pueden pasar por esa ventanita, uno por uno, a comprar los timbres y se vuelven a colocar en su sitio. Para técnico son 6,5 Bs de los nuevos. Para Licenciados 13 y estudios superiores 32,5. Volvió a cruzar la puerta y se ubicó detrás de la ventana de vidrio. En orden todos compramos los timbres correspondientes. Al terminar, como si él fuera el único empleado, salió para dar nuevas explicaciones. Ahora voy a pasar puesto por puesto a darles los números, saquen el título y la cédula. Comenzó su labor, revisando que los títulos no tuvieran enmiendas (o debían tener el acta de grado)…algunos tuvieron que irse por ese detalle. Me entregó el número 42 y siguió a través de la fila.

Si se retrasan es culpa suya

Al terminar de entregar los números explicó el procedimiento. Pasan según les corresponda por la taquilla 8. Hoy hay una sola taquillera así que lleven el título, la cédula, los timbres y el número en la mano. Si se retrasan es culpa suya porque ella es rápida. Depende de ustedes salir a las 10 o a las 3 de la tarde. Vi el reloj y eran las 8:35.

La cola avanzaba aproximadamente cada 3 minutos, sí, utilicé el cronómetro. En ocasiones era más rápido y en otras irrumpía algún compañero de la taquillera a contarle sobre el fin de semana o pedirle un favorcito (claro, incluía un título). Para nuestra fortuna, el joven trasnochado habilitó la taquilla 9 y tramitó algunos títulos. Por alguna razón se levantó de su sitio y la silla que ocupaba hacía escasos minutos quedó desierta de manera prematura. A las 10:10 me atendió la señora de la taquilla 8, solo cruzamos un par de frases. Buenos días. – Buenos días. Tomó mis documentos, pegó los timbres en el título, lo selló, me hizo firmar un papel y me regresó todo junto a una Planilla Única Bancaria (PUB). Gracias. – A la orden.

Acabando con la burocracia

En esta etapa comienza un proceso sumamente enredado. Le sacas dos copias al título con el sello que le pusieron y dos más a las PUB, pagué 3,2 Bs. Luego te diriges al banco de tu preferencia (aparecen cinco en la planilla). Yo caminé poco más de dos cuadras hasta el Banco de Venezuela en busca de una cola corta. En el banco depositas 285 Bs y se quedan con el original y una copia de la PUB. Te regresan una copia validada que debes duplicar dos veces más, le sumaba a mi cuenta 1,6 Bs.

Una vez que sacas las copias, depositas y sacas más copias debes dirigirte a la taquilla 7 con la PUB validada a retirar un recibo de pago. Vi el reloj mientras caminaba por la avenida Urdaneta y eran las 11 de la mañana. Mi objetivo se ubicaba al final de un pasillo en el nivel mezzanina del mismo edificio en el que gastaba mi mañana, pero me sorprendí al final de una cola que terminaba casi en el segundo piso. Debía tener 30 personas delante. En la cola muchos se quejaban, la mayoría hablaba mal del gobierno, algunos se sentaban en la escalera y todos teníamos hambre. Me llamó la atención la discusión entre dos señoras cuando pasó un caballero con un carnet guindado en el paltó. Una de ellas gritó, ¡La cola no se mueve, esto no sirve! La otra respondió de inmediato: – Señora, cállese que luego pagamos todos. La réplica de quien reclamara segundos antes fue tan acertada que sentí ganas de aplaudirla. – Usted tan vieja y todavía le tiene miedo a un carné. Por miedo y pena es que estamos así. No aplaudí, por pena.

A las 11:50 llegó mi turno. Entregué la planilla a una señorita malhumorada que se cubría del frío con una chaqueta roja de quién sabe cuál poder popular. Introdujo mis datos en una computadora e imprimió mi recibo con la impresora que utilizaran para hacer el Acta de la Independencia. El simple hecho de estampar el papelito tomaba casi 30 segundos. Increíble.

Atravesé el pasillo de la mezzanina y subí corriendo las escaleras hasta la taquilla 10 ubicada en el primer piso. Faltaban 5 para las 12 y esa gente almuerza puntualmente. Delante de mí una joven reclamaba que le aceptaran esas copias aunque no estuvieran nítidas, la encargada no aceptó. Antes de mirarme, miró el reloj. Sé que si hubieran sido las 12 me hubiera hecho esperar un par de horas pero faltaban dos minutos. Después de 6 horas esos dos minutos valieron todo el esfuerzo. Me firmó el recibo, guardó mis documentos en una carpeta y los dejó reposar junto al resto. Búscalo en una semana, de 11 a 1 agarras un número y a la 1:30 lo retiras.

El proceso podría acelerarse

Salí del Registro que continuaba repleto y me incorporé a la concurrida acera que va de Pelotas a Punceres. Compré una chica de 5 Bs, mi primera comida del día. Esperé en una parada cercana el carrito “vía Santa Mónica”. Me bastaron 10 minutos para pensar en una solución. En mi mente, fui al banco a depositar el costo del trámite. Con el original y una copia del depósito me dirigí a comprar los timbres fiscales y pasé por la taquilla 8. La señora tenía una sonrisa. Revisó mi cédula y título antes de recibirlos. Firmó la copia del depósito y se despidió amablemente, no sin antes indicarme cuándo debía recoger mi título registrado. No me había tomado más de una hora.

Volví a la realidad, venía mi carrito. Me subí. Cancelé los 2 Bs. del pasaje y me senté cómodamente. Conté que me quedaban 15 Bs en la cartera y dos monedas de 0,1 Bs en el bolsillo. Menos mal quedaban dos minutos.

Al entrar a mi casa le escribí un “Tweet” a @chavezcandanga diciéndole que el Registro Principal del Distrito Capital es un desastre. Sé que no lo leyó

lunes, 3 de mayo de 2010

Mucho gusto (o cómo presentarte en tu blog y no morir en el intento)

Lo primero que se hace al llegar a cualquier lugar es dar los buenos días, las buenas tardes o noches, según sea el caso. Seguidamente procedemos a presentarnos con aquellos que no conocemos y saludar a los que sí.

Una vez superado el apretón de manos, tenemos dos opciones, quedarnos ahí interactuando con el otro o buscar cualquier excusa para seguir nuestro camino.

Siguiendo esta clásica receta debo darle las buenas noches, porque aunque no tengo mi reloj, afuera ya está oscuro. Buenas noches. Para los que no me conocen mi nombre es Luis Makencie y para los que sí, tengan todos y todas un caluroso saludo.

Ahora viene la parte interesante. Podemos seguir “conversando” o pueden proseguir con su paseo. La ventaja del blog es que no hace falta recordar que deben ir al baño o están sumamente apurados, simplemente deben buscar una pequeña “X” en la parte superior derecha de sus monitores y así continuarán su camino.

Si llegamos a este párrafo significa que se quedaron para escuchar un poco más. Soy un joven de 24 años, con hermanos mayores y menores, recién graduado de ingeniero electricista en la Universidad Simón Bolívar, con una familia que se ha ido dispersando por el mundo, una novia preciosa, muchos amigos y una perrita Pit Bull que me ladra, llamada Clover.

Soy de risa fácil, fiel amigo y adicto al béisbol (sobre todo a la Liga Venezolana). Me gusta mantenerme ocupado y aprender algo nuevo cada día…cualquier aprendizaje es ganancia. Creo que es bueno imaginar, pensar, proyectar, planificar, inventar, reflexionar, suponer, sospechar, recordar y discutir.

Vivo en Caracas, donde todo puede pasar. Al despertar tengo el Ávila de frente pero lo saludo poco, dado que aunque es lo más bonito de mi ciudad, sé que siempre va a estar ahí.

Entre tantas redes sociales, tengo Twitter: @LuisMakencie y Facebook: Luis Makencie. Las cuales utilizaré para anunciar nuevas publicaciones en el Blog.

Bienvenidos a este experimento