Es difícil saber cuántos individuos componen una familia venezolana promedio, más aún lo es calcular el número de personas que éstos han conocido y con cuáles mantienen una relación, sumarle además la cantidad de gente que nosotros conocemos o estamos por conocer es una tarea imposible. Debido a la dificultad de este cálculo, resulta irrealizable cuantificar el número de personas que, una vez te gradúes, dirán “dame tu currículo”.
Me llama la atención que después de haber impreso y enviado por correo electrónico un número asombroso de currículos, no sólo sigo desempleado sino que únicamente un mínimo porcentaje de ellos ha llegado a las manos indicadas.
Entiendo perfectamente que estoy recién graduado y que la situación del país está realmente complicada; pero el fenómeno es impresionante. De 10 individuos que me preguntan qué estoy haciendo (a los cuales respondo: buscando trabajo), 6 reaccionan de manera casi inmediata: “dame tu currículo”. Eso representa el 60% de las personas con las que interactúo.
Lo impresionante no es el número de personas o el porcentaje que responde de esa manera sino la cantidad que lo hace de forma infértil.
Según esta experiencia, me he tomado la libertad de crear una pequeña lista de individuos que solicitan tu hoja de vida, tratando de analizar por qué lo hacen.
1.- Los que son: están de primeros en la lista ya que al solicitar tu currículo lo hacen porque tienen una vacante identificada o un cargo dentro de una empresa que podría solicitarte como empleado. Con ellos existe una posibilidad real de empleo.
2.- Los que quieren ayudarte: son personas que te tienen alta estima y por ende tratan de auxiliarte haciendo llegar el papelito a cuantas manos sea posible; sin embargo no tienen decisión en el problema y resultan potenciadores del campo de búsqueda. Estoy agradecido con ellos.
3.- Los comprometidos: en este punto la palabra compromiso toma un significado negativo, son los que creen que deben pedirte el currículo para no quedarte mal y una vez lo tienen éste ocupa un lugar en la última gaveta de sus escritorios. También puedes llegar a ellos a través de los que quieren ayudarte y no les gusta decir que no.
4.- Los poderosos: te piden el currículo para que pienses que ellos forman parte del primer grupo, sin embargo no tienen ni voz ni voto para darte empleo. Este selecto grupo se cree “chivo” de la compañía pero nada más alejado de la realidad. No has dado media vuelta y ya tu currículo ha desaparecido, son los que te llamarán cuando se enteren que tengas trabajo para decirte que te consiguieron algo y mantener su falso estatus.
La lista podría extenderse si definimos a fondo las cualidades de cada grupo, sin embargo esa no es la idea. Dejo una lista balanceada con individuos que impactan de manera positiva y los que fastidian la incansable búsqueda de nuevas oportunidades. Lo importante es que estés al tanto que si estás buscando trabajo muchos te pedirán el currículo y no verás fruto de la búsqueda. Por el contrario, si alguien te dice que está buscando trabajo, no te comprometas pidiendo un currículo si luego lo vas a botar o engavetar, hazlo porque realmente quieres ayudar.
Que Dios me castigue si a lo largo de mi naciente carrera formo parte de alguno de los dos últimos grupos. Por los momentos no solicitaré currículos, con el mío tengo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario